miércoles, 10 de abril de 2013




DIARIO DE UNA ADOLESCENTE



Hola, me llamo Mónica Sánchez. Y tengo 17 años. Creo que si hubiera una definición que mejor me describiera sería la de “adolescente” . Lo cual equivale a tener un montón de problemas, tener las hormonas muy libres e intentar ser feliz en cada momento aunque sientas que el mundo se va a derrumbar en cualquier momento y te va a sepultar como una avalancha de nieve. Esa fase tan humana y tradicional que nuestras madres denominan tan petulantemente “paso de niña a mujer”.
Soy una adolescente al uso. En ese sentido, no soy original. Me gustan las cantantes tipo Shakira y Beyonce. A parte de otras cosas (claro) que ya ire mencionando. Creo que debe de ser un puntazo estar encima de esos enormes escenarios y realizar tantas coreografías sin equivocarse ni un solo momento. Y otro puntazo seria sentirse queridas y admiradas por tanta gente. En la vida real es difícil que la gente consiga admirarte por algo. La gente suele ser muy exigente y no están dispuestos a aceptarte a la primera. Por eso pienso que estas artistas tienen que tener la autoestima subida por los cielos mientras que la mayoría se tiene que conformar con que los demás no tengan la suficiente capacidad para saber valorar tus cualidades y méritos.
Este diario que empiezo a escribir y que quiero que sea un reflejo real y constructivo de mis experiencias personales (en clase, con los chicos) os acompañara durante algún tiempo. Hasta que decida dejarlo, hablando claro. Espero que os encontréis identificadas con alguna de mis vivencias. Esto lo hago porque mis amigas me lo recomendaron, las mejores, Clara y Violeta, porque ayuda a desahogarse y a tener un lugar intimo donde expresar tus sentimientos y demás sin que necesariamente se enteren los otros y se atrevan (que es posible) a divulgarlo por ahí.
Nací en un barrio castizo de Madrid, estos que organizan verbenas cada cierto tiempo y estupideces parecidas para tener a los ciudadanos contentos. De mi infancia no recuerdo prácticamente nada (como suele ocurrir normalmente) y lo único destacable que tengo que decir es que fui feliz y jugué con muchas muñecas.
Mi i infancia, por muy tierna que fuera, ya tenía de hecho algún que otro inconveniente, como si eso formara parte de la marca de la casa. Puesto que la casa era más bien pequeña porque mis padres no eran muy boyantes económicamente me veía obligada a compartir mi habitación con mi hermano Mario.
Toda chica que haya tenido un hermano sabe que por lo general son los tipos más indeseables del mundo. Yo tenía la afición de dibujar. Me dedicaba gran parte de mi tiempo libre (cuando no tenía que acudir a clase) a hacer dibujos en un bloc. Era una manera entretenida y agradable de pasar el tiempo. No es que fuera Van Gogh pero eso tampoco me preocupaba. Yo solo quería tener el tiempo ocupado. Pero pese a todo me resultaba desesperante cuando encontraba los blocs llenos de dibujos que indiscrinadamente mi hermano se había dedicado a realizar encima de  aquellos dibujos que yo tan laboriosamente había elaborado y tenía en tan buena consideración. Por lo que podréis entender, tener un hermano era como tener una maldición. Y no me quedaba otra alternativa que soportarlo. No me imagino a mis padres expulsándole fuera de casa, aunque creo que ellos fueron siempre bastante conscientes de su mala conducta.
Pero hay no terminaba la historia. Para mi desafortunio. La casa contaba con una especie de patio, muy pequeño pero de muerte para unos niños tan pequeños como nosotros. Como nuestros padres debían de pensar que nuestra relación era fenomenal no tenían mejor idea que ponernos juntos y en poco tiempo el espacio que había reservado para mí se llenaba de sus numerosos camiones, coches y demás muñecos articulados, desterrando sin ningún tipo de compasión mis queridas muñecas. Como podréis entender, tener un hermano de esas características va germinando un odio generalizado que va cobrando cada vez más vida a medida que va pasando el tiempo.
Otra de las cosas que más recuerdo con más fuerza eran las tardes en el parque. Me compraron una bicicleta. Para cualquier niño o niña tener una bicicleta equivale a haber realizado un avance importante en tu vida. Te crees más importante. Pero una bicicleta no tiene ningún sentido sino sabes manejarla. Y como mi padre era muy bueno ( por cojones) se dedicaba cada tarde de los fines de semana a enseñarme a pedalear sin caer al suelo. Mantener el equilibrio es difícil siempre, sobre todo al principio (como es lógico) pero se convierte en una de las primeras metas importantes de la vida. Cuando te lo planteas seriamente es un un objetivo al que hay que alcanzar a pesar de las múltiples caídas y las constantes decepciones. Y cuando consigues manejar los pedales y a no caer te sientes que has obtenido una recompensa cuyo valor es incalculable. Te sientes pletórica, orgullosa…que pena que solo hay una vez para aprender a conducir una bicicleta.
No se si existen otros momentos dignos de mención de mi infancia. Me lo pasaba muy bien cuando venían nuestros tíos de Barcelona. Los cumpleaños. Siempre había preparada una cuantiosa y abundante tarta con velitas para compartirlas junto a tus primos que no han venido precisamente a verte y felicitarte sino para comerse su trozo de tarta correspondiente. Evidentemente. Porque tampoco me conocían lo suficiente como para llevarse una buena impresión de mí. Casi todos ellos eran niños y solo se juntaban con Mario. Excepto María. Mi aliada en esa fase borrosa y olvidada llamada infancia.
Nuestra distracción favorita era hacer volar las cometas a través de las reducidas ventanas de la casa. Es curioso el efecto que algo tan sencillo puede provocar en un niño. Estoy segura que si lo hiciera hoy en dia no le encontraría el menor sentido. Pero por algo hemos sido niños. Para disfrutar de las cosas más sencillas con esa especie de fascinación que se experimenta ante todo.
(continuara)                                        Ya que soy consciente de que Las Ninfas de Colores no 

ha tenido muy buena acogida,me pregunto ¿ hay alguien interesado en que la continue?. Si es asi hacedmelo saber. Gracias.

martes, 9 de abril de 2013



 Esta es una historia que ya escribi y tuvo mucho exito. Espero que os guste.




Soy una sombra furtiva. Me escabullo constantemente por las paredes. A veces me ves, a veces no. Pero la diferencia de mis compañeros soy una sombra recién estrenada, por lo tanto necesito tiempo .para adaptarme a mi nueva identidad. No es fácil sobre todo teniendo en cuenta que carezco de una consistencia física. Es decir, un cuerpo con todos los elementos correspondientes: órganos, huesos, músculos…Es   difícil expresar con términos humanos y comprensibles lo que significa ser poseedor de esta nueva identidad. En principio, no siento sensación de peso. Tengo la capacidad de saltar grandes distancias si necesidad de volver a  asentar mi cuerpo en  un terreno firme. Tampoco siento dimensión corporal. Soy completamente plano, eso permite que mi cuerpo se adapte (entre comillas) a cualquier tipo de estructura. Por ejemplo, puedo apoyarme a la perfección a un balcón y prolongarme sobre el para acomodarme lo mas posible. Los relieves no suponen ninguna dificultad para mi así como tampoco suponen las superficies completamente lisas, como la persiana cerrada de una tienda. También puedo permanecer suspendido .del suelo el tiempo que desee. Como habréis intuido es una actividad divertida. Puedo ascender a gran altura, subiendo por los edificios, pero como sombra no puedo ir mas alto, sobrevolar la ciudad, puesto que a esas elevaciones no existe ningún elemento  que .pueda reflejar una sombra.

            Pero no todo son ventanas. Las sombras tenemos que soportar muchas limitaciones. Una de ellas es la comunicación. Ya que carecemos de órganos, no tenemos la capacidad de hablar. Por lo tanto nos comunicamos a través de gesticulaciones como los sordos, lo cual nos obliga a mover constantemente los brazos.

Una de nuestras distracciones favoritas además de gesticular .es  jugar y en ocasiones nos juntamos todos para crear una sombra grande. A medida .se van añadiendo más jugadores, mas grande y divertida es la sombra. Pero a veces nos tenemos que distanciar los unos a los .otros porque las sombras pueden ser tan grandes que resultan sospechosas y no es recomendable que no pasemos desapercibidas.

Las sombras no solo vivimos de noche. También de día. Pero preferimos la noche porque nuestro cuerpo se consolida más y se hace más oscuro. Cuando somos reflejos del sol, las sombras son livianas, poco consistentes, tenemos aspecto de palidez y aparecemos difuminadas. Y en ocasiones estamos a punto de desaparecer. Pero la noche es un territorio mas propicio para nuestras existencias. Podemos ser sombras de prácticamente .cualquier objeto. Y tener distintos tipos de intensidad. A mi me parece aparecer. sobre un foco potente de luz. Me gusta el contraste.

Las sombras tenemos predilecciones. Hay quien le gusta ser la sombra de  una palmera o una farola.  Construcciones sencillas. A otros les gustan más complejas. Como las de un edificio, una urbanización o una fabrica. Yo no tengo predilección especial por alguna modalidad. Me gusta cumplir con mi función de sombra. Hacer bien mi trabajo. Pero si tuviera que .elegir ser sombra de algo quizás me gustaría ser la sombra de un monumento importante como el Empire State Building o el Taj Mahal. O de una personalidad destacable, porque eso constituye un orgullo. Conozco sombras que han sido muy dichosas perteneciendo a personas importantes como Madam Curie o Julio Verne. Han ido testigo de sus vidas, de como avanzaban y como se desenvolvían, de sus triunfos, de sus fracasos, es interesante ser una sombra.   

                                                                                  Ignacio Pérez Jiménez
                                                                                     9 de Mayo de 2012

sábado, 6 de abril de 2013

canto a la poesia



Poesía 16
Tal vez la poesía pueda tener un aspecto consolador, un bálsamo reconstituyente en los burdos trazos que van conformando su caligrafía, un botiquín de emergencia para los espíritus asolados por los rigores del mal tiempo, por los corazones abrumados salpicados de agua de lluvia opor los caminos tan estrechos  que no dejan pasar libremente el agua.
Tal vez pueda consolar una herida, abierta por el rugido y la ferocidad de las fauces hirientes de la vida, o quizás se pueda encontrar en su vocabulario mágico, señales y símbolos que definen al ser humano y su mundo, alguna esperanza dulce, como cuando soñamos con yermos alumbrados por la luna, territorios que descansan placidos sin temer la hostilidad del sol cuando quema.
Alguna apariencia de luna, alguna verdad que ponga fin a las dudas, salidas en voz de un poeta, algún sudario de vida confeccionado con los rayos de ese astro ambiguo que cada noche se proclama dueña de la noche allá en las alturas mientras elevamos la mirada para contemplar su aspecto femenino y suave.
Luna que es auxilio de los desesperados poetas que se mantienen en vigilia en busca de una inspiración nocturna, o de los que forzosamente se pasan la noche despiertos, por ese ataque común de las ciudades que es el insomnio, trasnochados e iluminados por la luz de una vela, que presta una honorable y agradable compañía, a pesar de su insignificante velita, mientras la luna va recogiendo sus lamentos para convertirlos en aprovisionamiento de agua dulce de silencio otoñal y recogimiento.
¿Pero cuánto dura el efecto consolador de una poesía? Quizás un momento muy breve, apenas unos minutos, lo suficientes para saber que a la salida del auditorio nos espera la cruda realidad con sus espectros y sus tormentas, los mismos espectros y tormentas con dolores de cabeza y sacudidas al corazón que tiempo antes ya nos acosaban, desmembrando margaritas oscuras, quemadas por un violento fuego. Y aceptamos esa realidad, no porque no haya alternativas, sino porque nos hemos acostumbrado a ellas y no queremos encararnos en batallas por si en el enfrentamiento resultan vencedoras.
Pero quizás la brevedad de la poesía sea inconmensurable. Quizás dura lo que dura un beso, o un abrazo o un “te quiero” o quizás el tiempo breve que dura pasar un cometa dejando una estela tras de si.
Quizás dura lo que tarda una ola en caer al agua, o dura lo que dura un suspiro, quizás lo que menos dura tenga más relevancia, mas imagen de sinceridad y verdad. ¿Cuánto dura la palabra “verdad” y cuánto dura entenderla? Muy poco tiempo, quizás solo segundos, pero ahí está, sin revestimientos, sin decoración, ella misma, directa, proclamando su  doctrina, enviando su mensaje transparente y certero para que todos puedan entenderlo.
Por eso un beso, un abrazo y un “te quiero” duran tanto, porque aparte de ser verdades irrevocables, llena de los mejores sentimientos del ser humano, duran tan solo el recuerdo nítido de un verso.


Esta es la prosa poetica nº 16 de una coleccion que estoy escribiendo. Si os interesa cuelgo mas.

jueves, 4 de abril de 2013





Las que permanecieron en la cabaña entraron por ella. El padre y la hija alzaron la vista cuando percibieron su cercania. No estaban asombrados. Quizas sus poderes megicos los habian acostumbrados a lo insolito. Estaban palidos y cansados. Sin duda habian utilizado sus dotes con mucha energia.
La niña, llamada Julie, recobro un poco la compostura y se levanto rapidamente del suelo, donde yacia con su padre y se dirigio a la puerta de madera que estaba instalada en el flanco izquierdo de la casa, conduciendo al sotano. La puerta estaba cerrada con fuerza y ella intentaba abrirlo pero no daba resultado. Despues golpeaba con los puños la superficie y gritaba con fuerza "!Mama,mama¡". Eso revelaba la situacion de la madre que antes se desconocia. El malvado brujo debio de encerrarla en el sotano con el fin de dejar mas indefensa la familia.
Las Ninfas se extrañaron que no se pudiera abrir aquella puerta. Solo necesitaban una lllave. Julie advertio ese asombro de Las Ninfas asi que se dirigio a un extremo de la casa, recorriendo toda la habitacion y se acerco a una especie de ropero. Abrio una de las puertas y el lugar donde habitualmente se colocaban las llaves estaban abarrotadas de estas. Las Ninfas por fin  comprendieron. Habian ejecutado un hechizo donde hacian aparecian infinidad de llaves todas identicas. Asi no podian averiguar cual es la que mantenia encarcelada a la madre y buscarla exigia de un gran esfuerzo.
La Roja y LaVerde, utilizando sus extraordinarios poderes, consiguieron averiguar la ubicacion de la llave al desprender esta un nitido brillo verdoso. Con la union de La Anranjada, transportaron la llave hasta la cerradura de la puerta y la colocaron acertadamente en la ranura, podendo abrirla sin nigun impidimento.
La madre ascendio velozmente las escalaeras  y una vez traspuso el umbral abrazo cariñosamente a su hija. Despues le dedico un gesto afectuoso a su marido, pasandole la mano por el hombro. El padre todavia se encontraba muy debilitado. Julie y Sara, que es como se llamaba la madre, se apresuraron a acudir a la cocina para llenar cazos de agua y comida para reestablecer al marido y al progenitor pero antes Sara se detuvo para agradecer la accion compasiva que habian tenido con ellas Las Ninfas.
___Gracias, gracias...sino fuera por vosotras no se cuanto tiempo habria permanecido alli encerrada. Ademas, necesitaba auxiliar a mi familia. Son magos muy limitados____miro en otra direccion____!Adam, necesito tu ayuda para ayudar a papa¡____exclamo.
___Mama, han secuestrado a Adam___anuncio Julie apenada y enseguida embargada por una profunda tristeza, se puso a llorar desconsolada. Sara la abrazo afectuosamente poniendo una de sus  manos sobre la barbilla.
____Amarilla, ve a por cadanubias____ordeno La Arananjada y esta solicita salio al bosque en busca de ellas. Las cadanubias eran unas semillas que solo podia ser visibles para Las Ninfas. Tenian la propiedad de curar las penas de los Humanos, siempre que fueran entregadas por Ninfas y no por cualquier otra raza.
La Amarilla se puso a buscarlas freneticamente. Aparecian en la parte donde las ramas coincidian con la superficie del tronco. Consiguio reunir varias y cuando tuvo suficentes entre los brazos, con la  "antorcha" que por comodidad se lo habia puesto en un lazo de la espalda para no ir muy cargada, penetro de nuevo en la casa.
El hombre llamado Sam estaba comentando la situacion. Aun continuaba en el suelo.
___Soy un pobre mago que fue progresivamente perdiendo la Magia. Antes yo era un hechizero muy bien considerado. Es mas,era profesor de estas Artes.Vivia en una fortaleza lllena de torres junto a otros profesores .Pero de repente, por causas que desconocia, mi torre personal aparecio alejada unos metros de la fortaleza. No podia abrir las puertas de salida pese a mis conocimientos. La torre empezo a desplazarse cada vez mas lejos, desapareciendo y reaparenciendo a cada momento. Hasta que se instalo en una plataforma de hielo completamente rodeada de gigantescas llamaradas de fuego. ¿Como podia librarme de aquella situacion?. Tarde meses en encontrar el acertijo que hiciera desaparecer las llamas. Y estas cada vez consumian mas el hielo, reduciendo la plataforma. Me faltaban los poderes.  No se porque y quizas jamas lo sepa. Me converti en granjero y forme una familia. Me eligieron para alcalde algunos vecinos proximos de los pueblos pero yo rechaze la iniciativa____explico con voz apresumbrada Sam.
Julie corrio hacia su padre y le abrazo. Despues le dio un beso. El padre le contesto con otro y le paso varias veces la mano por la espalda. Se reconfortaban mutuamente.
Las Ninfas se miraron las unas a las otras. ¿Consegurian Las Ninfas Amarilla y Azul librar a  Adam de la posesion de el brujo malvado, para volver a traer la normalidad y la alegria a aquella casa ahora devastada?.(continuara)