martes, 9 de abril de 2013



 Esta es una historia que ya escribi y tuvo mucho exito. Espero que os guste.




Soy una sombra furtiva. Me escabullo constantemente por las paredes. A veces me ves, a veces no. Pero la diferencia de mis compañeros soy una sombra recién estrenada, por lo tanto necesito tiempo .para adaptarme a mi nueva identidad. No es fácil sobre todo teniendo en cuenta que carezco de una consistencia física. Es decir, un cuerpo con todos los elementos correspondientes: órganos, huesos, músculos…Es   difícil expresar con términos humanos y comprensibles lo que significa ser poseedor de esta nueva identidad. En principio, no siento sensación de peso. Tengo la capacidad de saltar grandes distancias si necesidad de volver a  asentar mi cuerpo en  un terreno firme. Tampoco siento dimensión corporal. Soy completamente plano, eso permite que mi cuerpo se adapte (entre comillas) a cualquier tipo de estructura. Por ejemplo, puedo apoyarme a la perfección a un balcón y prolongarme sobre el para acomodarme lo mas posible. Los relieves no suponen ninguna dificultad para mi así como tampoco suponen las superficies completamente lisas, como la persiana cerrada de una tienda. También puedo permanecer suspendido .del suelo el tiempo que desee. Como habréis intuido es una actividad divertida. Puedo ascender a gran altura, subiendo por los edificios, pero como sombra no puedo ir mas alto, sobrevolar la ciudad, puesto que a esas elevaciones no existe ningún elemento  que .pueda reflejar una sombra.

            Pero no todo son ventanas. Las sombras tenemos que soportar muchas limitaciones. Una de ellas es la comunicación. Ya que carecemos de órganos, no tenemos la capacidad de hablar. Por lo tanto nos comunicamos a través de gesticulaciones como los sordos, lo cual nos obliga a mover constantemente los brazos.

Una de nuestras distracciones favoritas además de gesticular .es  jugar y en ocasiones nos juntamos todos para crear una sombra grande. A medida .se van añadiendo más jugadores, mas grande y divertida es la sombra. Pero a veces nos tenemos que distanciar los unos a los .otros porque las sombras pueden ser tan grandes que resultan sospechosas y no es recomendable que no pasemos desapercibidas.

Las sombras no solo vivimos de noche. También de día. Pero preferimos la noche porque nuestro cuerpo se consolida más y se hace más oscuro. Cuando somos reflejos del sol, las sombras son livianas, poco consistentes, tenemos aspecto de palidez y aparecemos difuminadas. Y en ocasiones estamos a punto de desaparecer. Pero la noche es un territorio mas propicio para nuestras existencias. Podemos ser sombras de prácticamente .cualquier objeto. Y tener distintos tipos de intensidad. A mi me parece aparecer. sobre un foco potente de luz. Me gusta el contraste.

Las sombras tenemos predilecciones. Hay quien le gusta ser la sombra de  una palmera o una farola.  Construcciones sencillas. A otros les gustan más complejas. Como las de un edificio, una urbanización o una fabrica. Yo no tengo predilección especial por alguna modalidad. Me gusta cumplir con mi función de sombra. Hacer bien mi trabajo. Pero si tuviera que .elegir ser sombra de algo quizás me gustaría ser la sombra de un monumento importante como el Empire State Building o el Taj Mahal. O de una personalidad destacable, porque eso constituye un orgullo. Conozco sombras que han sido muy dichosas perteneciendo a personas importantes como Madam Curie o Julio Verne. Han ido testigo de sus vidas, de como avanzaban y como se desenvolvían, de sus triunfos, de sus fracasos, es interesante ser una sombra.   

                                                                                  Ignacio Pérez Jiménez
                                                                                     9 de Mayo de 2012

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