lunes, 29 de abril de 2013






Poesía AÑORADA INFANCIA

¿Quién me iba a decir que iba a encontrarte?
 Fuente del jardín, tu murmullo aún no se ha apagado. Quién lo iba a decir. Murmullo que se convierte en risa dulce y constante al caer fresca y abundante.
Súbitos recuerdos acuden a mi mente, endulzándola como si recibiera un tierno abrazo.

La amplitud del jardín ya no es tan grande, ya no hay niños que corran alborotados de un lado a otro pero aun así el paso del tiempo no te ha robado la belleza, tu esplendor mágico, mi evocación del pasado, el ruido suave de las ramas impulsadas por el viento, el  verde intenso del césped, el camino que conducía a clase, los toboganes interminables, la diversión más grande en la sencillez más absoluta, la despreocupación, la felicidad infatigable y continua de tú vida ¿Dónde estáis ahora, amigos del pasado?¿Qué futuro os ha deparado el destino?¿Dónde estáis ahora? Ten la seguridad, querido amigo, que me ofreciste tu amistad que tu imagen se ha borrado con el paso del tiempo.
 
 Quizás tu cuerpo ya no sea menudo como el de un niño, quizás tu risa ya no sea infantil, te aseguro que habrás perdido muchas cosas, no puedo contarlas con los dedos pero tu mano amiga sigue estando impresa a la mía. Dime, no sientes un cosquilleo en el interior al recordar los agradables días de antaño, cuando el cielo era azul y limpio y nuestra vida un reflejo de ese cielo despejado?

Ríe, niño, aprovecha tu infancia, Qué nada te la quite o te la perturbe arrebatándote el mayor tesoro, la niñez .Juega, brinca, chilla y salta hasta la extenuación, que nada detenga tus ganas, tu derecho incuestionable de portarte como un niño; que nada interrumpa tu sueño, tu pelota en el parque, tu puesto de vigía en el regazo de mamá y tus monstruos y tus fantasías,  los fantasmas y la emoción de ser un guerrero enmascarado enfrentándose a un dragón, valiente adversario para sus enemigos, el lenguaje inocente que los hombres adultos perdemos alguna vez sin darnos cuenta.
Primavera eterna sembrada de flores multicolores, después de haber probado todo esto  solo entonces en tu madurez comprenderás cuanto has tenido y cuanto desgraciadamente has perdido y quizás, seguramente, nunca regrese.


Poesía LA VIDA DE UN RIO

Observo el cauce de ese rio, cautivo callado y solitario en el monte despoblado y desnudo, a veces rompe su rutinaria serenidad con la frágil y desenvuelta caída de una hoja, prendido de la corriente fresca que avanza sin quererlo hacia ningún lugar conocido, excepto su amigo el mar, que espera tranquilo su llegada, en el altar plano donde los novios esperan a las novias.

El rio es azul como un parche del cielo, un fragmento desprendido caído de la inmensidad que se yergue sobre nuestras cabezas, elevada, un regalo envuelto en papel de nube con fondo azul, un espejo transparente donde acuden las doncellas a mirar con coquetería su belleza reflejada, entre risas inocentes, tapándose la boca con los dedos.

Va el agua vestida de novia con el traje compuesto de otras telas como las telas de las hojas caídas, van corriendo inoportunas hasta la desembocadura, después de ser destronadas por el salvaje ímpetu del viento, obligadas a hallar una nueva morada, fragmentos de hojas y ramas se debaten hacia un nuevo destino, quizás lleno de desafíos, en una inquietud perpetua y una calma disimulada en las frentes.

El rio no tiene forma eterna, se transformara en su ineludible rumbo en un vasto mar de algas y peces, una dimensión más formada por una caudal infinito de agua que en la distancia hace pactos y conjuros secretos con el silencio de más adentro, donde circulan navíos atentos a los rumbos invisibles, atentos a las líneas del sol .

Pero llego imprevisible el futuro y con su ensordecedora llegada puebla de retumbantes truenos la tranquila y pacifica sima, agitando con intencionado frenesí la frágil piel del mar, uniendo y desanudando contornos, provocando el enfado del oleaje que ruge furioso su rabia desencadenada, con una fuerza insólita oprimida en el agua.

Caerán enfurecidas gotas de agua   y la furia no cesara en ese espectáculo vacío de espectador, atmosfera salvaje que no atiende a las suplicas encarecidas de la calma pero a pesar de todo volverá a reinar orgulloso el sol en su trono y dará luz de alegría y paz de viento al exaltado clima, venciendo las tinieblas, que como casi todas, huyen en su final ya conocido con el curso definitivo del destino.

 Ignacio Perez Jimenez (Pronto os envio Diario de un adolescente 3)






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1 comentario:

  1. Soy Victoria, compañera tuya del taller de Martina. He descubierto tu blog :-). Tienes una increíble sensibilidad al escribir. Creo que en los textos que leíste en el taller no evidencias está faceta tuya. Enhorabuena, es precioso lo que cuentas y como lo cuentas.

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